El camino intermedio en las midot

Por Ariel Hemsani, avrej colel Efshar Letakén – Jerusalem.

El Rambam sostiente[i] que cada mida tiene 2 extremos negativos, y el camino correcto es el intermedio, por ejemplo: en un extremo está la tacañería, en el extremo opuesto el despilfarro y el camino del medio, que es el correcto, es la generosidad.

¿Cómo se establece ese camino de oro, esa sendero intermedio? ¿Cómo sabe la persona, en el momento de actuar —cuando tiene que dar tzedaká, por ejemplo— cuánto debe dar?

Así como en un extremo está la tacañería, y el tacaño no da ninguna de sus pertenencias, en el otro extremo se encuentra el despilfarro, aquel que da sin distinción… ¿Acaso el camino intermedio es entregar la mitad de lo que uno tiene? Seguro que no.

Para que la persona haga lo debido en cada situación que se le presenta, debe usar el sentido racional : entregar, cuando es correcto hacerlo, y guardar para sí y no dar cuando eso es lo correcto en esa circunstancia. El sentimiento no es el que determina cuándo ni cuánto dar, sino el intelecto, y sin embargo, el modo ideal de actuar no es solo intelectual y sin sentimiento, sino con todo el corazón. No solo el intelecto determina cuál es la acción apropiada, sino que también debe activar el sentimiento adecuado para la situación! “Las riendas del sentimiento” deben estar en manos del intelecto; él debe decidir y marcar el sendero, y el sentimiento se dirigirá a la dirección deseada.

Cuando la persona se encuentra en equilibrio, sin inclinación para ninguno de los lados, podemos decir que se halla en el camino intermedio, en el cual el intelecto puede elegir de manera libre qué sentir.

Según lo explicado, la ruta intermedia no es el punto medio entre dos fuerzas contradictorias; el generoso no es un despilfarrador chico, en relación con el derrochador que es un gran despilfarrador. La generosidad es un cruce, un encuentro de caminos, en el cual la persona tiene la posibilidad de elegir, en toda situación, entre el camino del despilfarro o el de la tacañería. La elección de uno de los caminos —de una de las midot—despertará el sentimiento hacia esa dirección, porque, en potencia, la persona tiene en su interior los dos sentimientos.

Al respecto, el Rab Pincus ZT´L pone el siguiente ejemplo[ii]:

El punto medio entre agua hirviendo y agua fría no es agua tibia; es agua caliente y fría al mismo tiempo y que la persona tenga la posibilidad de elegir qué agua utilizar.

Un ejemplo claro de este asunto se puede apreciar en la frase de los Sabios:

“Cuando comienza el mes de ab se disminuye la alegría… Cuando empieza el mes de adar se aumenta la alegría”.

¿Cómo se puede ordenar a la persona regular la medida de alegría, que los sentimientos se rijan según el calendario? ¿Tenemos la capacidad de tomar este tipo de decisiones?

“Todo tiene un tiempo apropiado y hay un momento para cada objeto (jefetz) bajo el cielo” [iii], y dado que en hebreo “jefetz” también significa “voluntad”[iv], aquí la explicación sería que hay un momento para cada voluntad. La persona debe tener todas las midot: la alegría y la tristeza, y todo tipo de inclinaciones y voluntades. Toda mida tiene un tiempo y un lugar. La persona debe acostumbrarse a “utilizar” cada una de las midot, de manera que las tenga a disposición siempre y pueda elegir la mida adecuada según la circunstancia. 


[i] Comienzo de Hiljot Deot y en el capítulo 4 de Shemoná Perakim

[ii] Extraído de  sijot sobre sucot

[iii] Kohelet 3,1

[iv] Metzudat Zion en Kohelet 3,1